domingo, 22 de junio de 2014
martes, 20 de mayo de 2014
CIRROSIS HEPÁTICA
Conocimientos básicos sobre el hígado
Cuando
hay una cirrosis, el hígado forma nódulos delimitados por tejido fibroso. La
funcionalidad de estos nódulos no es igual a la del hígado normal.
La cirrosis afecta
al hígado, uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. El hígado está
ubicado en la zona superior del abdomen en el lado derecho, por debajo de las
costillas y pesa aproximadamente 1,5 kg. Un hígado normal es de contorno liso y
elástico, está conectado directamente al intestino delgado por medio del
conducto biliar, el cual transporta la bilis que se produce en el hígado hacia
el intestino delgado donde es utilizada para la digestión. El hígado funciona
como una gran fábrica química, que se altera cuando hay cirrosis. Casi toda la
sangre que sale del estómago e intestino pasa por el hígado. Entre las muchas
funciones que el hígado cumple están las siguientes:
§
Control
de infecciones.
§
Producción
de proteínas que ayudan a la coagulación de la sangre.
§
Metabolismo
del colesterol.
§
Almacenamiento
de glicógeno que sirve de combustible a los músculos.
§
Mantención
y regulación de los niveles hormonales.
§
Metabolización
de medicamentos, alcohol y otras drogas.
Considerando
todas las funciones del hígado, no es sorprendente que las enfermedades
hepáticas alteren todas las demás funciones del cuerpo. Una de las enfermedades
más importantes del hígado es la cirrosis.
- 1. DEFINICION:
La
cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado, habitualmente
durante varios años, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis
(“cicatrices”) en el tejido hepático y disminución del tejido hepático funcionante.
Estos cambios del hígado interfieren con la estructura y funcionamiento normal
del hígado, ocasionando serias complicaciones en la circulación de la sangre a
través de dicho órgano y en sus funciones.
2. CAUSAS:
Existen
numerosas causas que pueden desencadenar la cirrosis hepática, entre las
principales están:
§
Hígado graso no alcohólico (también
llamada esteatohepatitis no alcohólica): Condición frecuente en la población
general, asociada a diabetes y obesidad.
§
Enfermedades
hereditarias o congénitas como:
§
La
enfermedad de Wilson, la cual es causada por una alteración en el transporte
del cobre, acumulándose en el hígado y en otros tejidos.
§
Ausencia
de proteínas específicas o enzimas para metabolizar diferentes substancias en
el hígado, como la deficiencia de alfa 1-antitripsina.
§
Ciertas
enfermedades del corazón (insuficiencia cardiaca).
§
Reacción
severa a drogas o medicamentos.
§
Exposición
prolongada a agentes tóxicos en el medio ambiente.
¿Se pueden identificar las causas
de la cirrosis?
Sí. La
mayoría de las veces las causas de la cirrosis se pueden identificar:
§
En caso
de cirrosis alcohólica: Antecedentes de consumir
alcohol regularmente o en exceso, cambios físicos o de conducta y una biopsia
del tejido hepático.
§
En caso
de hepatitis: Exámenes de sangre para detectar el virus u otros marcadores
específicos de la enfermedad, imágenes y biopsia hepática entre otros. La biopsia hepática es una muestra del tejido del hígado que se obtiene bajo anestesia
local.
¿El beber excesivamente puede
llevar a una persona a adquirir cirrosis?
Muchas
personas que ingieren alcohol en cantidades excesivas
desarrollan cierto grado de daño al hígado, pero no necesariamente lleva a la
cirrosis hepática. Entre aquellos individuos que consumen entre 200 y 400 mL de
alcohol diariamente por un período de 15 años o más, aproximadamente una
tercera parte desarrollará cirrosis hepática, otra tercera parte desarrollará
hígado graso y el resto tendrá problemas hepáticos leves. En general, mientras
más beba y mientras más frecuente y regularmente lo haga, mayor será la
probabilidad de que termine desarrollando cirrosis hepática. El alcohol
por sí sólo en cantidades excesivas es un tóxico que puede causar cirrosis.
¿Puede una persona que bebe
socialmente adquirir cirrosis?
Sí. Los
individuos que ingieren alcohol socialmente también pueden desarrollar
cirrosis. Los factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad son:
§
Cantidad
de alcohol consumida.
§
Frecuencia
con que se consume alcohol.
§
Factores
genéticos o hereditarios.
§
Estado
físico y nutricional.
No se
saben las razones por las que algunos individuos son más propensos que otros a
los efectos del alcohol. Las mujeres toleran peor el
alcohol que los hombres. Muchos investigadores creen que la razón de esto es
que los hombres tienen una habilidad mayor que las mujeres para metabolizar y
eliminar el alcohol. Investigaciones indican que las mujeres, aún consumiendo
menos alcohol que los hombres, desarrollan cirrosis más frecuentemente que los
hombres.
¿La hepatitis siempre resulta en
cirrosis?
Algunos
pacientes con hepatitis crónica viral desarrollan cirrosis, Hay 5 tipos
conocidos de virus causantes de hepatitis.
§
La hepatitis aguda
de tipo A y
la hepatitis E no llevan a la hepatitis
crónica (se han descrito casos excepcionales de hepatitis E crónica en
pacientes inmunosuprimidos, pero no es lo habitual).
§
La hepatitis tipo B aguda lleva a una infección
crónica en el 5% de los pacientes adultos. En una minoría de estos pacientes,
la hepatitis crónica progresa a cirrosis.
§
La hepatitis aguda
tipo D afecta
sólo a individuos previamente infectados con el virus de la hepatitis B.
§
La hepatitis aguda
tipo C se
convierte en crónica en aproximadamente 80% de los adultos infectados. Una
minoría de estos pacientes (20 – 30%) progresará a cirrosis hepática en un
período de varios años (10 a 30 años).
3. SIGNOS Y SINTOMAS
El
principio de la cirrosis es por lo general silencioso siendo muy pocos los
síntomas específicos. A medida que se acumula el daño en el hígado, pueden
aparecer los siguientes síntomas:
§
Pérdida
de apetito.
§
Malestar
general.
§
Náusea y
vómitos.
§
Pérdida
de peso.
§
Aumento
del tamaño del hígado.
§
Ictericia o
coloración amarilla de la piel y la parte blanca de los ojos, debido a la
acumulación de la sangre cuando el hígado no es capaz de eliminar bien la
bilis.
§
Encefalopatía o cambios
del estado de conciencia, los que pueden ser sutiles (confusión) o profundo
(coma).
El
diagnóstico de la cirrosis puede ser inesperado. Una persona puede presentarse
al médico con síntomas que no aparezcan de enfermedad hepática y luego de un
examen físico y análisis de sangre descubrir que tiente cirrosis.
4. TRATAMIENTO
El
tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la
persona, el tiempo que haya durado la enfermedad y el daño permanente que haya
sufrido el hígado. Algunas veces el daño que sufren el hígado se puede corregir
si se encuentra la causa específica de la cirrosis y se da el tratamiento
adecuado.
§
En el
caso de la cirrosis alcohólica, la abstención total y una dieta balanceada son partes importantes del
tratamiento.
§
En el
caso de la cirrosis secundaria a hepatitis viral, se usan medicamentos para
aumentar la respuesta del sistema de inmunidad contra el virus, como el
interferón.
§
En casos
de cirrosis causada por hepatitis
autoinmune, los
corticosteroides solos o combinados con la azatioprina pueden ser un
tratamiento efectivo.
§
En los
pacientes cirróticos con ictericia, el
tratamiento suplementario con vitaminas liposolubles pueden ayudarlos.
§
En el
caso de la enfermedad de Wilson, se eliminan las cantidades excesivas de cobre
en el organismo por medio de medicamentos.
§
En
la hemocromatosis, se
elimina el exceso de hierro por medio de flebotomías (extracción de sangre).
§
Muchos
tipos de cirrosis requieren un trasplante de
hígado cuando
la insuficiencia hepática está avanzada.
- 5.- COMPLICACIONES
Las
complicaciones de la cirrosis incluyen la ascitis, la encefalopatía hepática y
la hemorragia por ruptura de várices esofágicas.
§
La ascitis es tratada reduciendo la
ingesta de sal más la administración de diuréticos. En algunos casos es
necesaria la evacuación directa de grandes cantidades de líquido en el abdomen
por medio de un catéter a través de la pared abdominal, también llamado
paracentesis.
§
El
tratamiento del coma hepático o principio de coma (encefalopatía hepática) requiere medicamentos específicos, reducir la
ingesta de proteínas y el control de la hemorragia digestiva.
§
El tratamiento
de las hemorragias por las várices
esofágicas incluye
tratamientos endoscópicos como la ligadura o escleroterapia (inyección directa
de una sustancia química que destruye la várice en su interior) y otros
tratamientos como medicinas que disminuyen la tendencia a sangrar, compresión
de una várice sangrante por medio de balones inflables especiales y un
procedimiento llamado shunt protosistémico intrahepático transyugular (TIPS).
miércoles, 14 de mayo de 2014
miércoles, 30 de abril de 2014
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